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Casi sin excepción, todas las vacunas comerciales de hoy en día contienen varias sustancias conocidas como adyuvantes diseñados para hacer que la vacuna “funcione". Los adyuvantes son la fuente de horrendos y, a veces, mortales daños.

Peligros en los componentesEditar

Mientras que las vacunas disponibles en los EEUU hoy en día se encuentran sin timerosal (50% de mercurio), prácticamente todas las vacunas todavía contienen aluminio, que se ha vinculado al desarrollo de deterioro neurológico en los niños. El aluminio no ha reemplazado el timerosal como conservante de la vacuna, pues siempre se ha utilizado en las vacunas.

En el pasado reciente, la mayoría de los niños en EE.UU. comenzaron a estar expuestos tanto al timerosal como al aluminio de forma simultánea con las vacunas de la hepatitis B, Hib, DTPa (difteria, tétanos y tos ferina) y las neumocócicas. La combinación de mercurio con aluminio aumenta la probabilidad de que el mercurio pueda dañar los tejidos humanos.

Según un informe reciente de Michael Wagnitz, un químico estadounidense, "En la actualidad ocho vacunas infantiles que contienen aluminio entre los 125 hasta los 850 microgramos (mcg). Estas vacunas se administran 17 veces en los primeros 18 meses de vida, casi seis veces más en comparación con el calendario de vacunas de la década de 1980. "

Wagnitz añade: "Según la Sociedad Americana de Nutrición Parenteral y Enteral, especializada en soluciones de alimentación intravenosa, un niño no debe superar una dosis máxima diaria de 5 mcg de aluminio por kilogramo de peso por día. Eso significa que si un niño pesa 11 libras, el niño no debe exceder de 25 mcg en un día. Este nivel determinó el límite máximo de seguridad basado en un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, titulado "La Neurotoxicidad de Aluminio en Recién Nacidos Prematuros recibiendo Soluciones de Alimentación Intravenosa." La vacuna contra la hepatitis B, administrada al nacer, contiene 250 mcg.

En una declaración de políticas de 1996, "Sobra la toxicidad del aluminio en lactantes y niños", la Academia Americana de Pediatría afirma, "el aluminio puede causar daño neurológico. Las personas con enfermedad renal que acumulan niveles de aluminio en la sangre de más de 100 microgramos por litro están en riesgo de toxicidad. El umbral de toxicidad del aluminio en la sangre puede ser inferior a 100 mcg por litro." El nivel de toxicidad de aluminio que se encuentra en las vacunas rutinarias de los niños alemanes, franceses y otros de la UE es desconocido. Podría ser el momento para una demanda pública para que dicha información sea revelada, y antes de que los gobiernos pongan en marcha campañas de vacunación masiva de vacunas sin testear contra una amenaza no demostrada de la gripe porcina H1N1.

AutismoEditar

Se ha especulado durante algún tiempo que podría existir un vínculo en el alarmante aumento de casos de autismo entre los infantes pequeños y las masivas vacunaciones de menores de hoy en día, administradas de forma rutinaria a los lactantes y los niños desde las primeras horas del nacimiento. Esta es clara e impactante evidencia de la relación entre las dos.

Un estudio muestra el vínculo directo entre la serie estándar de vacunaciones infantil, MMR y síntomas similares al autismo en monos. La principal científica involucrada en el trabajo, la Dra. Laura Hewitson de la Universidad de Pittsburgh, ha presentado conclusiones alarmantes como abstracto pendiente de publicación en la Reunión Internacional para la Investigación del Autismo. Se ha presentado también en congresos científicos, tanto en Londres como en Seattle, EE.UU.

El estudio comparó a macacos vacunados con macacos no vacunados. No se señaló ninguna falla importante dentro del estudio por parte de los científicos asistentes. Las vacunas incluyeron la popular serie MMR (En español SRP – Sarampión, Rubéola, Paperas). El estudio descubrió un aumento marcado en "expresiones genéticas en tejidos gastrointestinales" y "problemas inflamatorios" en los monos que recibieron las vacunas. Esto son síntomas comunes en niños que presentan autismo regresivo.

El estudio también encontró marcados cambios de comportamiento y diferencias de desarrollo entre los monos que recibieron las vacunas frente a los que no las recibieron. "En comparación con animales no expuestos, se evidenciaron importantes déficits en el desarrollo neurológico en los animales expuestos respecto a reflejos de supervivencia, pruebas de discriminación de colores, reversiones, y pruebas de aprendizaje," señalaron los autores del informe. "Fueron observadas diferencias de comportamiento entre animales expuestos y no expuestos, y dentro el grupo expuesto, antes y después de la vacunación triple viral".

Una investigación ordenada por el Gobierno Norteamericana y aprobada por el Congreso comenzaría en 2009, pero los fondos fueron rescindidos a principios de enero del mismo año. Reclamando "conflicto de intereses" debido a casos judiciales en curso, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), partidario desde hace mucho tiempo de la vacunación infantil, se retiró de los planes de investigación. Lo más sorprendente de todo es la reciente y ahora común práctica médica, reforzada por una agresiva industria farmacéutica, de inyectar vacunas múltiples, con frecuencia a casi pocas horas de nacer, a los bebés a pesar del hecho de que ningún estudio, incluyendo a la totalidad de la serie de vacunas administradas comúnmente a los niños en los EE.UU. y el Reino Unido, alrededor de 30 en total, se hayan realizado hasta ahora. La práctica de inyectar varias vacunas a recién nacidos se ha generalizado en Alemania y otros países de la UE durante la última década. Es significativo que se hayan presentado reportes informando de un aumento dramático en los casos de autismo en recién nacidos y lactantes de varios hospitales alemanes durante la última década, precisamente el periodo en el cual las vacunaciones a recién nacidos y bebés se habían vuelto rutinarias.

Encubrimiento del gobierno norteamericano ESTO ES UN DESCUBRIMIENTO DE RUBEN STREULI!!!Editar

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Trágicamente, el organismo de Gobierno de los EE.UU., teóricamente encargado de velar por la salud pública, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), como en el caso de los peligros para la salud de los alimentos genéticamente modificados, y también con la dramática evidencia de la relación entre el autismo y los adyuvantes usados en las vacunas típicas, está aceptando el argumento de las grandes y políticamente poderosas empresas farmacéuticas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos considera seguras a las vacunas, pero, al igual que con los OGM, no ha realizado ningún estudio sobre los efectos de varias vacunas entregadas en la serie común de la niñez, que comenzaron en la década de 1990 en los EE.UU., se extendieron al Reino Unido y ahora a lo largo de la UE.

De acuerdo con Robert F. Kennedy, Jr., hijo del último Fiscal General y un abogado activo en la campaña para exponer el mercurio (timerosal) y otro tipo de peligros de toxicidad en las vacunas, declaró recientemente: "el autismo es más una afección del comportamiento más que un daño definido biológicamente - los estudios epidemiológicos son esenciales para establecer su causalidad. Pero la mayor fuente de datos epidemiológicos es Base de Datos de Seguridad de las Vacunas (VSD) - El gobierno mantiene registros médicos de cientos de miles de niños vacunados - al que el Departamento de Salud y Servicios Humanitarios ha hecho grandes esfuerzos para mantener fuera del alcance de los abogados de los demandantes y los científicos independientes ... Los datos brutos recogidos en el VSD, sin duda, proporcionarían los datos epidemiológicos necesarios para comprender la relación entre las vacunas y el autismo. La ausencia de estos estudios hace que sea fácil para los jueces el decir a los demandantes que no han cumplido con la responsabilidad de avalar la causalidad."

El autismo era prácticamente desconocido en los Estados Unidos hasta 1943, cuando se diagnosticó e identificó once meses después de que el timerosal, un "adyuvante" de las vacunas a base de mercurio, fuera añadido a las vacunas de los bebés, junto con diversos compuestos de aluminio en los Estados Unidos. El timerosal se utiliza a menudo para contener el crecimiento de bacterias y hongos en las vacunas a pesar de las abundantes pruebas de sus graves efectos como potente neurotoxina. Después de varios estudios independientes, Rusia, Japón, Austria, Dinamarca, Suecia y Gran Bretaña han prohibido el timerosal de las vacunas de los niños. Alemania hasta la fecha no ha impuesto dicha prohibición. La toxina fue desarrollada en 1930 por Eli Lilly. Lamentablemente, en 1991, a pesar de la abrumadora evidencia contra el Centro de Control de Enfermedades del Gobierno de los EEUU (CDC), la misma agencia que alimenta la actual histeria sobre los peligros no probados del virus H1N1 de gripe porcina, recomienda que los niños sean inyectados con una serie de vacunas que contienen mercurio, en algunos casos dentro de las primeras 24 horas de nacimiento para la hepatitis B y dos meses para la difteria-tétanos-tos ferina.

Antes de 1989, los pre-escolares estadounidenses recibían once vacunas - poliomielitis, difteria-tétanos-tos ferina, sarampión-paperas-rubéola (MMR). En 1999, debido a las diversas recomendaciones del CDC, el número de vacunaciones se elevó a veintidós antes de primer grado de escuela. Paralelamente a este aumento explosivo de la vacunación de niños muy pequeños en los Estados Unidos, de acuerdo con Kennedy, creció también la tasa de autismo entre los niños. El estado de Iowa informó de un aumento de 700% en el autismo en niños a partir de la década de 1990 con lo que California prohibió el mercurio en las vacunas. A pesar de la evidencia, no obstante, la FDA de EEUU continua permitiendo a los fabricantes de medicamentos incluir el timerosal en numerosas medicaciones con medidas-en-exceso y sin prescripción, como también esteriodes y colágeno inyectado. El gobierno de EEUU envia también vacunas preservadas con timerosal a numerosos paises en desarrollo, donde algunos reportan una repentina explosion en los indices de autismo. En China, donde el autismo era desconocido antes de la introducción de timerosal por los fabricantes de medicamentos de los EE.UU. en 1999, los informes de prensa indican que hay casi dos millones de niños autistas. Los casos de autismo en los EEUU. estallaron cuando en 1990 unos 40 millones de niños fueron inyectados con vacunas basadas en timerasol, dándoles cantidades sin precedentes de venenoso mercurio. El nivel de etilmercurio en una vacuna rutinaria para niños de dos meses de edad fue 99 veces mayor que el límite diario de exposición del gobierno de EEUU. Al igual que con las actuales declaraciones de la OMS en torno a la pandemia de gripe porcina H1N1, el Comité Asesor de Vacunas del CDC estaba lleno de científicos con estrechos vínculos a la industria farmacéutica. El Dr. Sam Katz, presidente de la comisión, era un consultor pagado por la mayoría de las empresas productoras de vacunas "recomendadas".

Gripe porcina (A/H1N1)Editar

Los pocos detalles que han logrado salir respecto al contenido de los fluidos que las principales compañías farmacéuticas quieren inyectar en nuestras venas confirman lo que he estado escribiendo desde el estallido del primer supuesto brote de gripe porcina en las inmediaciones de una granja industrial de cerdos en Veracruz, México.

La declaración por la OMS de la Fase 6 de emergencia de salud global de "Nivel Pandémico" fue una decisión política que no tenía relación con cualquier "amenaza viral" probada. Al final se trataba de una inyección multimillonaria de híperbeneficios para las arcas de un puñado de gigantes mundiales de las vacunas como GlaxoSmithKline, Roche (Gilead Science Inc), Laboratorios Baxter, Novartis, Sanofi Pasteur y una pequeña élite de otros grandes de los medicamentos.

Además, en la actual campaña de miedo por el H1N1 de la OMS, el alemán Robert Koch Institute, los CDC el Gobierno de los EEUU, parecen estar en un serio escrutinio que poco tiene que ver con la protección de la salud pública, sino con un programa de control político a largo plazo de las poblaciones a través del miedo deliberado, haciéndonos sentir mal, débiles, en parte paralizados, o demasiado débiles para centrarnos en la crisis social cada vez más evidente a la que nos enfrentamos todos, el colapso global del sistema del dólar.

Con una investigación más sencilla que la de un alumno de secundaria utilizando a la OMS y otras fuentes gubernamentales, podemos demostrarlo. Si no nos crees, encárgaselo a tus hijos en edad escolar para demostrar, utilizando únicamente fuentes oficiales, publicadas en Internet, que no hay justificación, o razón de salud pública para declarar ningún tipo de medida especial, y mucho menos para autorizar por "vía rápida" la distribución de nuevas vacunas, sin probar, para ser inyectadas masivamente entre la población. Dígales a los estudiantes que si hacen el mejor trabajo solo con fuentes oficiales, obtendrán los máximos honores en el curso.

Informe del Reino Unido sobre daños neurológicos por la vacunaEditar

Según una carta de advertencia confidencial escrita el 29 de julio de 2009, de la que una copia fue filtrada al diario británico, Daily Mail, por la cabeza del Departamento de Inmunización del Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido, Prof. Elizabeth Miller, neurólogos británicos advirtieron que la vacuna de gripe porcina, que fue brevemente utilizada en el programa de vacunación masiva de 1976 en los EEUU, fue repentinamente retirada a causa de sus peligrosos efectos secundarios, vinculados al síndrome de Guillain-Barré (GBS), potencialmente mortal y que paraliza los nervios del sistema nervioso central. El síndrome de Guillain-Barré ataca el revestimiento de los nervios, causando parálisis e incapacidad para respirar, y puede ser fatal. Puede causar parálisis de los músculos respiratorios lo desencadenaría una muerte por asfixia. La carta de advertencia de la Prof. Miller, señala que, "Las vacunas utilizadas para combatir una pandemia de gripe porcina esperada para 1976 demostraron estar asociadas con este síndrome y fueron retiradas de uso." El Gobierno de los EEUU se vio obligado, en el escándalo de la gripe porcina de 1976, a pagar millones de dólares en daños a las víctimas de GBS que habían recibido la vacuna.

El Gobierno británico planea inyectar a 13 millones de ciudadanos británicos a partir de octubre con vacunas de H1N1 prácticamente sin probar. La Unidad de Vigilancia Neurológica (BNSU), parte de la Asociación Británica de Neurólogos, ha pedido que se sigan de cerca los casos de GBS tan pronto como la vacuna sea sumistrada. Un neurólogo de alto rango dijo a la prensa fuera de registros que, "Yo no me pincharía por la gripe porcina, debido a los riesgos de GBS."

La carta de Miller fue presuntamente enviada a 600 neurólogos británicos el 29 de julio, una señal de que existe preocupación al más alto nivel de que la propia vacuna podría causar complicaciones graves. La carta señala, refiriéndose el similar proceso de vacunación contra la gripe porcina de los EEUU en 1976, que "murieron más personas de por la vacunación que por la gripe porcina, se encontraron unos 500 casos de GBS, las vacunas pueden aumentar el riesgo de presentar este síndrome en un 800%, la vacuna fue retirada en EEUU después de apenas diez semanas, cuando los científicos del Gobierno confirmaron el vínculo con el GBS, el Gobierno de los EEUU se vio obligado a pagar decenas de millones de dólares a los afectados. Ellos observaron que en pocos días, se registraron síntomas de GBS entre los que habían sido inmunizados y 25 personas murieron a causa de una insuficiencia respiratoria después de una parálisis severa. Una de cada 80.000 personas cayó bajo esta condición. En contraste, sólo una persona murió a causa de la gripe porcina.

Notablemente, la Administración Obama ha emitido un fallo especial para los fabricantes de vacunas eximiéndolos de cualquier responsabilidad por las vacunas. Lo más alarmante en este contexto es el hecho de que la nueva vacuna no ha sido suficientemente probada y que los efectos, especialmente en los niños, son desconocidos. Incluso, los niños pequeños y mujeres embarazadas son la primera prioridad a ser vacunados conforme a las recomendaciones de la OMS.

Sin embargo, como confirmaran epidemiólogos líderes de Europa, los efectos de la denominada influenza A H1N1, o "gripe porcina" hasta la fecha son muy suaves, similares a los de un resfriado común y desaparecen en pocos días de reposo en cama. Las muertes, como los CDC y otras instituciones de salud han tenido que admitir, tuvieron lugar en pacientes con antecedentes de graves problemas respiratorios u otras enfermedades graves, y no tienen ningún caso conocido vinculado definitivamente con la gripe porcina. Las muertes fueron lo que los epidemiólogos señalaron como "oportunas" ya que fueron "casuales", no causales.

Sin embargo el GBS, que se cree relacionado con los adyuvantes presentes en las nuevas vacunas, puede causar parálisis y muerte. Una mujer, Hilary Wilkinson, fue atacada por el GBS y tuvo que ser alimentada a través de goteo, mientras que necesitó de una traqueotomía para poder respirar. Le tardó tres meses en el hospital el aprender a caminar y hablar de nuevo. Sobre el asunto de la vacuna contra la gripe porcina, dice hoy, "Me hace tener cuidado de que el Gobierno esté lanzando esta vacuna sin una idea clara, sino ninguna, de los riesgos del GBS. No se lo deseo a nadie".

Un incremento de un 800% en el riesgo de GBSEditar

Otra carta con una advertencia acerca de la vacuna contra la gripe porcina de la Asociación de Neurólogos Británicos, firmada por el Dr. Rustam Salman Al-Shahi y el profesor Patrick Chinnery, dice: "Después del programa de vacunación de 1976 contra la gripe porcina en los EEUU, un estudio retrospectivo encontró un posible incremento de 8 veces en la incidencia de la GBS." Esto es un aumento de un 800% después de realizarse una vacunación de 40 millones de estadounidenses en una emergencia de "salud" similar, antes de ser retirada de forma abrupta. En 1976 la campaña de vacunación masiva contra la gripe porcina fue abandonada después de que cientos de casos de GBS fueron diagnosticados y 25 murieron. Un programa de emergencia de vacunación masiva fue respaldada por el presidente Gerald Ford ese año, ya que la cabeza del Centro de Control de Enfermedades, el Dr. David Sencer, convenció a la Casa Blanca que la cepa de gripe porcina era similar a la responsable de la pandemia de 1918-19, que según él había matado a medio millón de estadounidenses y a 20 millones de personas en todo el mundo. Sencer se vio obligado a renunciar por desgracia meses después. La campaña actual de histeria de los CDC y la OMS sobre la "Influenza A H1N1 de Gripe Porcina" tiene similitudes ominosas con la de 1976.

Según el doctor británico Tom Jefferson, coordinador de la sección de vacunas de la influyente Cochrane Collaboration, un grupo británico independiente que revisa la investigación de los medicamentos, dice: "Las nuevas vacunas nunca se comportan de la manera en que usted espera. Puede ser que exista una relación con el GBS, lo que ciertamente no es algo que yo le desearía a nadie. Sin embargo, podría terminar siendo nada, porque uno de los aditivos en una de las vacunas es una sustancia denominada escualeno, y ninguno de los estudios que hemos extraído contienen investigaciones sobre el en absoluto". El escualeno, una enzima generada naturalmente, podría potencialmente causar efectos secundarios tremendamente desconocidos.

En otras palabras, lo que tenemos con las nuevas versiones de H1N1 "gripe porcina" es una vacuna no probada, un cóctel de productos químicos potencialmente peligrosos y los fragmentos de virus que posiblemente podrían estar relacionados con una enfermedad neurológica devastadora, o algo peor.

Los médicos y los científicos están advirtiendo de la posibilidad de peligrosos efectos neurológicos secundarios, precisamente porque el gobierno no lo está haciendo. Los gobiernos y las empresas farmacéuticas no quieren que la gente sepa sobre los riesgos asociados con la vacuna, para que no se hable de ellas. Tampoco revelan el hecho aún más sorprendente de que la vacuna no ha sido probada en niños o mujeres embarazadas a pesar de que esos son los dos principales grupos que serán blancos de la vacuna.

Las vacunas son la piedra angular del centro de los beneficios de la industria farmacéutica. A través de las vacunas, las compañías farmacéuticas pueden asegurar generaciones de beneficios futuros de las enfermedades que han sido identificadas en numerosos estudios como provocadas o agravadas por las vacunas, incluidas la enfermedad de Alzheimer, cáncer, autismo, el mal de Parkinson, y otros.

El portavoz de Salud del Parlamento del Partido Conservador, Mike Penning, ha declarado: "Lo último que queremos son cartas secretas rondando a los expertos dentro del Sistema Nacional de Salud. Nuestro trabajo es asegurarnos de que el público sepa lo que está pasando. ¿Por qué el Gobierno no es franco respecto a esto? También es muy preocupante que los médicos, quienes serán los administradores de la vacuna, no sean advertidos."

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